EDUCACION FAMILIA

La experiencia de alojar a un estudiante extranjero

Hay personas que disfrutan siendo hospitalarias: se esfuerzan al máximo por recibir en sus casas a familiares, amigos e incluso extraños, y cuidan de estas personas brindándoles no solo comida y cobijo sino también buena onda. Por lo general, estas personas toman la decisión de formar parte de una familia anfitriona para estudiantes de intercambio que desean estudiar en el extranjero y teniendo en cuenta que esta actividad no es rentable (aunque se puede acordar que el estudiante pague una suma que compensaría a dicha familia por sus gastos de manutención), muchos se preguntan qué gana la familia anfitriona con todo esto. La respuesta es,entre muchas ventajas, adquieren la experiencia de acoger a un estudiante extranjero de intercambio .

Levantar y zarpar velas

Poner velas

La aventura comienza con la familia anfitriona y el alumno tienen sus primeras conversaciones. Una vez que ambas partes tienen toda la información necesaria, llegan a un acuerdo y luego la familia anfitriona debe comenzar a hacer sus arreglos para recibir al estudiante de intercambio: darle una cama, un espacio para colocar sus pertenencias y comprar alimentos teniendo en cuenta que habrá uno. más miembro de la familia.

Ciertamente, también se deben hacer preparativos con respecto a los niños, diciéndoles que el estudiante de intercambio será su hermano durante el tiempo de la estadía. También es importante animar a los niños a hacer todo lo posible para que el estudiante de intercambio se sienta cómodo y que habrá momentos en los que se le dará más atención a dicho estudiante para ayudarle en su proceso de adaptación al país de acogida, pero que esto no significa que ellos, los niños, son menos amados.

Navegando aguas de todo tipo

No obstante lo anterior, es posible que de vez en cuando surjan discusiones entre el estudiante de intercambio y los hijos porque, como sucede en toda familia, todos competirán por la atención de sus padres. Además, en ocasiones el estudiante de intercambio no tendrá el mejor ánimo o realizará acciones a las que la familia anfitriona no está acostumbrada por lo que ambas partes tendrán que tener paciencia.

La otra cara de la moneda es que habrá áreas en las que el estudiante de intercambio agregará valor a la familia anfitriona. En efecto, si el estudiante de intercambio habla un idioma diferente al de la familia anfitriona, aprenderá nuevas palabras y frases -quizás incluyendo algunas malas palabras que harán reír a la familia anfitriona y será una de esas cosas por las que Recuerda siempre al estudiante de intercambio.

Asimismo, el estudiante de intercambio podrá compartir con su familia anfitriona otras expresiones de su cultura como cantos, bailes y hasta comidas típicas de su país. Por cierto, el estudiante de intercambio también tendrá obligaciones dentro del hogar como si fuera un hijo más de sus padres anfitriones. Sin embargo, también se debe considerar que el objetivo principal del estudiante de intercambio es tener éxito en el programa de estudios en el que está participando y aprender el idioma del país de acogida, en caso de que sea diferente al de su país de origen. . Por ello, la familia anfitriona debe darles el tiempo necesario para ir a clase, cumplir con las tareas, asistir a actividades extracurriculares y poder recrearse.

También cabe señalar que la familia anfitriona tendrá un papel fundamental en cada uno de estos aspectos. No se trata sólo de albergar a una persona y darle comida, sino también de apoyarla en lo posible como si fuera un miembro más de esa familia. Por lo tanto, la familia anfitriona hará bien en ayudar al estudiante de intercambio en sus actividades, además de brindarle información valiosa sobre el país, como cuáles son las rutas más rápidas para llegar a ciertos lugares, lugares de interés, ofertas e información de seguridad. En definitiva, la familia anfitriona debe hacer todo lo necesario por el bienestar del estudiante de intercambio al igual que lo haría por cualquiera de sus miembros.

Llegando felices a puerto

Llegando felices a puerto

Todo lo anterior se resume en la regla de oro: “Tratar a los demás como nos gustaría ser tratados”. Si tanto la familia anfitriona como el estudiante de intercambio hacen esto, ambas partes sacarán el máximo provecho de esta experiencia y crearán una amistad duradera. Quizás esa última sea la mayor ganancia de acoger a un estudiante de intercambio: la posibilidad de conectar, crear valor y ejercer una influencia positiva en otro ser humano.

¿Te gustaría ser una familia anfitriona? Por favor, contáctenos para que podamos ayudarlo.

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